
Historias reales
ALBERTO ⭐⭐⭐⭐⭐Si me llegan a decir hace un tiempo que volvería a devorar kilómetros por la montaña sin romperme cada dos por tres, no me lo hubiera creído. Llegué a David por casualidad trasteando en internet, cuando ya estaba más tiempo en la camilla del fisio que corriendo, y con la moral por los suelos. En la primera charla ya conectamos: habla tu mismo idioma y vi que no solo sabía de lo que hablaba, sino que le apasionaba la montaña tanto o más que a mí.
Su método me ha cambiado el chip: desde que estoy en sus manos, ¡cero lesiones! Pero lo mejor no es solo haber vuelto a colgarme un dorsal, sino lo que estoy aprendiendo y sobre todo recuperar la ilusión por ponerme las zapas y disfrutar de cada salida al monte. Fichaje de 10!!












